Las aguas florales, también llamadas hidrolatos, son aguas aromáticas que se obtienen mediante la destilación por vapor de plantas y flores. En este mismo proceso, se obtienen los aceites esenciales por un lado, y por otro las aguas florales.
Las aguas florales contienen toda la esencia de la planta, pero son más suaves que los aceites esenciales, dada su composición en agua.
Los usos y propiedades del agua floral se extienden a: cosméticos, cremas, jabones, lociones, perfumería, terapéutico, alimentos y aromaterapia, he aqui unas aguas florales y sus usos:
Agua de rosas
Quizá se trata de la destilación más famosa y apreciada por sus innumerables propiedades. El agua de rosas es:
Un hidratante rico en vitamina B y E, por lo que es uno de los mejores tónicos naturales para la piel, dejándola suave y muy hidratada.
Un sellador del maquillaje, aplicadla antes con un atomizador o cada vez que sintáis que la piel necesita una reactivación.
Un antifatiga y antibolsas, gracias a su poder para reducir la inflamación y la fatiga.
Un fuerte aliado contra el acné y las cicatrices, gracias a que es un antibacteriano natural. Además, también elimina poros y otras impurezas, así como el enrojecimiento.
Un antioxidante natural, gracias a su algo contenido en taninos y vitamina C, previniendo arrugas y signos de expresión.
Un hidratante para el cabello, mezclando un poco de agua de rosas con el acondicionador habitual y dejando actuar durante 10 minutos.
Agua de azahar
Hidrata y tonifica. En las pieles secas, el agua de azahar proporciona mucha flexibilidad y resistencia. En las pieles grasas, por sus propiedades astringentes, ayuda a controlar el exceso de sebo, mantiene los poros abiertos y disminuye el exceso de brillos.
Previene infecciones bacterianas por sus propiedades antisépticas.
Neutraliza los radicales libres, ayudando a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel gracias a los activos antioxidantes.
Estimula la producción de colágeno y la regeneración celular.
Es un aftershave estupendo que, aplicado sobre la piel recién afeitada o depilada, ayuda a calmarla, refrescarla y reducir las rojeces.
Agua de manzanilla
También conocida como agua de camomila, sus propiedades cosméticas son bastante variopintas, siendo muy recomendada para pieles inflamadas, delicadas, agrietadas e irritadas:
Antiinflamatoria
Antiséptica y antimicrobiana
Estimulantes del metabolismo de la piel
Cicatrizante
Dermopurificante
Calmante, antienrojecimiento y antipicazón
Agua de menta
El agua de menta está indicada puede ser usada como aftersun, aftershave, para las picaduras de insectos, piernas cansadas, como desodorante, enjuague bucal y, por supuesto, como tónico facial. Y es que el agua de menta es:
Refrescante, astringente y tonificante. Cierra los poros y aclara el cutis sin aportar brillo.
Calmante, alivia el picor y neutraliza la sudoración excesiva.
Es un buen antibacteriano y un buen activador de la circulación cutánea.
Reduce la dilatación de los vasos sanguíneos y el enrojecimiento de la piel irritada.
CÓMO HACER AGUA FLORAL EN CASA
Como ejemplo,
utilizaremos la receta para hacer agua floral de rosas, pero si queréis hacer
otro tipo, solo tenéis que añadir la flor, raíz, corteza u hojas de la planta
que deseéis. Para hacer vuestra propia agua floral, necesitaréis:
Ingredientes
1 taza de
pétalos de rosa (o cualquier otro recurso vegetal)
500 ml. o 2
tazas de agua destilada
Un tazón de
vidrio con tapa resistente al calor.
Una gasa de
algodón o lino.
Un frasco de
vidrio con una tapa hermética.
Elaboración
Podéis hacer
vuestra propia agua de flores de dos maneras, sin necesidad de alambique:
Lavamos los
pétalos recién recogidos.
Mientras,
hervimos dos tazas de agua destilada, que echaremos sobre los pétalos de rosa
dentro del recipiente de vidrio resistente al calor. Después cubrimos con una
tapa durante 30 minutos.
Dejamos enfriar
y luego filtramos el agua con un colador o una gasa fina.
Recogemos el
agua de rosa pura en un frasco de vidrio con una tapa hermética.
Otra forma
de hacerla, incluso más fácil que la anterior:
Cubrimos los
pétalos con agua destilada en una olla.
Ponemos la olla
al fuego hasta que empiece a hervir y retiramos.
Dejamos macerar
hasta que los pétalos pierdan su color (1 hora aproximadamente) y veremos
surgir el aceite de rosa. Dejamos enfriar y colamos con un colador.
A continuación,
podemos embotellarlo en un frasco de vidrio.
Además, podemos
aprovechar los pétalos filtrados poniéndolos en macetas o como compost. Con
este procedimiento, el agua de rosas dura aproximadamente 10 días, pero si
deseáis mantenerla por más tiempo solo debéis añadir una cucharadita de
alcohol, aunque ya no sería tan natural.
